A continuación, el texto de la carta que he enviado a los R1 y R2 de Med. Interna que estuvieron y estarán a mi cargo en el H.R. #20 IMSS, Tijuana:
Un saludo a toda la comunidad de escuderos de la medicina interna.
Esto es para despedirme de los ahora R2 y dar la bienvenida a los R1 que están por empezar.
A los segundos, les hablaba ayer de "la bestia", aquella que engulle vivos hasta a sus propios críos, pero nunca es cosa personal, es sólo su naturaleza. Bueno, la bella bestia me impidió estar en la ceremonia con ustedes pues tenía pacientes citados esperando en la consulta y a pesar de haber subido, corriendo, un par de veces a partir del mediodia, el asunto ese se prolongó mucho, por lo que pido mil y una disculpa por no haber podido estar ahí compartiendo discursos.
Y bien, se van. Y llegan. el ciclo de la vida.
Hay una frase muy incomprendida que se refiere a la continuidad de las cosas:
"El rey ha muerto, viva el rey". Generalmente es interpretada como que la muerte del rey es motivo de regocijo, pero en verdad se refiere a que ha muerto un rey, pero aquí está su heredero ya listo para sustituirlo(y en inglés, la frase le desea una larga vida a ese nuevo rey: "the king is dead, long live the king"). Esa continuidad nos da significado y pertenencia, y esto, a la vez, seguridad, tranquilidad.
Y así, se va la realeza de la medicina interna. No, de la residencia en medicina interna. Pero llegan nuevos soberanos a ocupar su lugar. Supremos regirán ahora, unos en Obregón, otros aquí.
Pero la investidura, a diferencia de las monarquías de la antiguedad, es aquí algo que se gana, algo por lo que se lucha, día a día, hora por hora sin descanso. Somos agonistas, como Sísifo y Prometeo.
Recuerden siempre a todos sus compañeros que también soñaron con una residencia, una especialidad y no lo lograron. Recuerden el privilegio que la sociedad les está otorgando para entrenarse en un determinado campo de la medicina y luchen por hacerse acreedores de ese honor y distinción todos los dias. Recuerden siempre que nada que valga la pena en esta vida, llega fácil.
Esos recuerdos harán su lucha cotidiana más llevadera.
Y entonces dejarán de ser escuderos - aquellos que se entrenan para ser señores - y, en estos tiempos modernos, señoritas - y reinarán soberanos.
Un hasta luego a la banda de escuderos que se va, y una cordial bienvenida a los que llegan. La bestia - aquí y la de Obregón- los espera el lunes, con las fauces abiertas. Ni sentirán el momento de la deglución.
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